Estas son las prestaciones que le quedan a un autónomo cuando cotiza por la base mínima de 944 euros al mes

La pandemia ha vuelto a recordar a miles de autónomos la importancia que tiene cotizar por bases altas. La cuota que pagan todos los trabajadores por cuenta propia a la Seguridad Social determina todas las prestaciones que cobrará el colectivo en el futuro, pero también en el presente más inmediato.

De hecho, durante la crisis del coronavirus más de 1,5 millones de autónomos que vieron paralizada su actividad, o perdieron buena parte de sus ingresos, pasaron a depender por completo del cese de actividad, que se calcula en función de la base por la que cotiza cada trabajador por cuenta propia. Y ésta no es la única prestación de la que podría acabar dependiendo tanto el autónomo, como sus familiares.

Algunas de estas prestaciones son muy conocidas, como es el caso de la Incapacidad Temporal por enfermedad común o accidente, o la jubilación. Sin embargo, otras menos conocidas como la viudedad, la orfandadla Incapacidad Permanente, o el favor de familiares también dependen de la base por la que cotice el autónomo. Por supuesto, el conocido cese de actividad o la maternidad y la paternidad se determinan igualmente en base a la cotización.

Sin embargo, el problema es que los autónomos siguen viendo su cuota mensual como un gasto más, y no como una inversión que, un día u otro, les volverá en forma de prestaciones. Aún a día de hoy, más de la mitad de los trabajadores por cuenta propia (un 52% del colectivo) cotizan por la base mínima, de 944 euros, por la que pagan una cuota mensual de 286 euros a la Seguridad Social. Lo que muchos no saben es que, si no suben su base, lo que cobrarán en cada una de las prestaciones, evidentemente, también será lo mínimo. Y esto, en muchos casos, puede suponer una pensión de a penas 400 euros.

A continuación, se explica cuánta cobraría un autónomo- o sus familiares- que cotiza por la base mínima en cada una de las prestaciones disponibles de la Seguridad Social.

Lo que cobraría un autónomo en cada una de las prestaciones

Todas las prestaciones se calculan en función de la base elegida por el autónomo. Sin embargo, no todas dan derecho al mismo porcentaje de la base. Para calcular la cuantía de cada una de las prestaciones hay que tener en cuenta que se aplicará un determinado porcentaje, que oscila habitualmente entre el 50% y el 100% de la base. 

Además, hay que tener en cuenta que en algunas prestaciones como la jubilación también se tienen en cuenta otras variables para determinar la cuantía, como el tiempo que ha cotizado el autónomo a la Seguridad Social. En todo caso, lo que es seguro es que cotizando por la base mínima, la prestación que le quede al autónomo persona física -o a sus familiares- nunca va a ser superior a 944 euros -exceptuando la prestación por gran invalidez-.

Jubilación: entre 404,7 y 809 euros al mes

La prestación más conocida y también la más compleja de calcular es la jubilación. En el caso de esta pensión, habría varios factores que influyen en la cuantía que percibirá el trabajador por cuenta propia al retirarse pero, los más importantes serían dos: la base reguladora y los porcentajes aplicables a esta base, según los años de carrera de cotización que tenga el autónomo.

Por un lado, la base reguladora se calcula en función de la base de cotización.. Para calcular la base reguladora, actualmente, se tienen en cuenta los últimos 23 años cotizados inmediatamente anteriores al mes previo en el que se hizo efectiva la jubilación. Esto quiere decir que, para determinar el importe de la prestación, se dividirá la cantidad cotizada durante los últimos 276 meses (23 años), entre 322 -resultado de incluir las dos pagas extraordinarias anuales que recibirá el pensionista-.

Así, haciendo la media a partir de la base por la que cotizó el autónomo durante los 276 meses anteriores al momento de jubilarse se obtendrá una cifra que, dividida por 322, dará como resultado la base reguladora de la pensión.  De este modo, imaginando que un autónomo haya cotizado toda su vida por la base mínima, el calculo para la base reguladora sería: 944,4 (importe de la base mínima) x 276 que dará como resultado 260.654.4. Si se divide esta cifra por 322 el resultado final será 809,4 euros. 

Esto sería la base reguladora, pero a esta cantidad habrá que aplicarle un porcentaje para determinar qué parte cobrará el pensionista de esta base reguladora, ya que no todos tienen porque haber cotizado lo suficiente para acceder al 100% de su prestación. Por más que se tenga la edad legal para jubilarse, no siempre se tienen los años cotizados suficientes para cobrar la pensión al completo.

Por ello, el periodo cotizado es esencial para determinar el importe de la pensión al que podrá optar el autónomo. Durante 2020, se mantiene la regla que establece que, tras 15 años cotizados se tiene derecho a cobrar el 50% de la pensión (de la base por la que se cotiza o base reguladora), y luego por cada mes se suma un pequeño porcentaje.  Así, por ejemplo, con 15 años el autónomo cobraría el 50% de la base reguladora; con 16, un 53%; con 20 años, un 65%; con 25 años, un 80%; con 30 años, un 90%; y con 35 años cotizados, un 100%.

Este porcentaje es resultado de sumar, a partir de los 15 años, un 0,21% por cada mes de cotización. Los últimos 146 meses cotizados sumarán cada uno un 0,19%. 

De este modo, se puede afirmar que, actualmente, si el autónomo se jubila con la edad legal y habiendo cotizado más de 35 años, tendrá una pensión del 100%, que con la base mínima se quedaría en 809,4 euros mensuales por 14 meses. Sin embargo, si sólo cotizó 15 años, la pensión que le quedaría sería del 50% de su base reguladora, así que tendría una prestación por jubilación de 404,7 euros mensuales por 14 pagas. Así dependiendo de los años cotizados, el autónomo cobrará entre 404,7 euros al mes y 809,4 euros.

Cabe recordar que en 2021, para acceder a esta prestación, se exigen algunos requisitos como:

  • Un mínimo de 35 años cotizados.
  • Tener, como máximo, dos años menos que la edad legal para jubilarse. Este año es de 66 años, así que el mínimo para la jubilación anticipada será de 64 años.
  • Demostrar que, como mínimo, dos años se cotizaron durante los 15 años anteriores al momento de pedir la jubilación anticipada.
  • Que el importe de la pensión a percibir resulte superior a la cuantía de la pensión mínima que correspondería al interesado al cumplimiento de los 66 años de edad.

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